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Oscar Portela
COMO DEBIA SER / COMO DEVIA SER
...

Sepultado esta todo: Ello debía ser.
Se hizo así justicia. Los soles negros
ocupan sus lugares, y el viento ya
dispersa las cenizas que guardaban las Urnas
del recuerdo. Soy polvo ahora.
Disperso en los fragmentos de las horas,
en los ojos mirados, en el caudal de lágrimas,
en infinitas noches alumbradas por gelidas estrellas,
en crueles pesadillas que vuelven hasta mí.
Y aquel lobo afilando los dientes
del verano, en la que amores turbios
encendieron el alma
conterrada en lagunas, en imágenes bárbaras
y espejos de ilusiones que reflejan
las horas, siempre indigentes.
Sombras de tiempo sepultado:
así debía ser: ahora que solo; que solísimo
rimo con los espectros de la sangre
que adviene de subterráneas huellas,
con espectros y animas, pienso que las
preguntas no fueron contestadas,
y que en vano fue todo: ya ni el horror me espera.
Libre soy de abandonar el campus.
Y que el ángelus toque corazones amados.
Conterrado, enterrado entre vivos y muertos,
sombra entre sombras, humo del ser,
todavía me inquietan las indigentes
flechas del destino.7
Oh yo, Oscar Ignacio Portela,
sucesión discontinua, vivac de guerras
inconclusas, llevo sólo con migo
el hambre de infinito, la palabra absoluta,
y el abandono inerte de la suerte impetrada,
como debía ser.

 
A Joan Novarro
Corrientes. Argentina
Septiembre 2004
 
Ilustraciòn "El vuelo", acrilico de la pintora Argentina Elba Soto
COMO DEVIA SER
 
 
Sepultado está tudo: Assim devia ser.
Fêz-se assim justiça. Os sóis negros
ocupam seus lugares e o vento já
dispersa as cinzas que guardavam as urnas
da memória. Sou pó agora.
Disperso nos fragmentos das horas,
a olhos vistos, em uma torrente de lágrimas,
em infinitas noites iluminadas por gélidas estrelas,
em cruéis pesadelos que voltam a mim.
E aquele lobo afiando os dentes
do verão, onde amores conturbados
incendiaram a alma
confinada em lacunas, em imagens bárbaras
e espelhos de ilusões que refletem
as horas, sempre indigentes.
Sombras de tempo sepultado.
Assim devia ser: agora que só, muito só
rimo com os espectros do sangue
que advém de subterrâneas pegadas
com espectros e animas, penso que as
perguntas não foram contestadas
e que em vão foi tudo: já nem o horror me espera.
Livre sou de abandonar o campus.
E que o ângelus toque corações amados.
Confinado, enterrado entre vivos e mortos,
sombra entre sombras, fumaça do ser,
todavia me inquietam as indigentes7 flechas do destino.
Oh eu, Oscar Ignácio Portela,
Sucessão descontinuada, vivac de guerras
inconcluídas, levo apenas comigo
a fome do infinito, a palavra absoluta,
e o abandono inerte da sorte impetrada,
como devia ser.