El esclavo del demonio
ANTONIO MIRA DE AMESCUA

(Entra DON GIL en hábito largo.)

DON GIL

Don Diego.

DON DIEGO

¿Qué quieres?

DON GIL

Verte,

y hablarte.

DON DIEGO

Dime qué.

DON GIL

Escucha. 235

Son amigos los consejos,

unas amargas lisonjas

que al alma dan dulce vida

y a las orejas ponzoña.

Son luz de nuestras acciones. 240

Son unas piedras preciosas

con que, amigos, padre, viejos,

nos regalan y nos honran.

El darlos es discreción

a quien los pide y los honra, 245

y es también locura el darlos

si no se estiman y toman.

Fuerza es darlos al amigo,

y la ocasión es forzosa

si al cuerpo importa la vida 250

y al alma importa la gloria.

Tu amigo soy, y una escuela

nos dio letras, aunque pocas;

si te cansaren consejos,

buena es la intención; perdona. 255

Ya tú sabes la nobleza

de los antiguos Noroñas,

señores de Mora, lustre

de la nación española.

Y ya sabes que estas casas 260

que celas, miras y adoras

son desta noble familia,

rica, ilustre y generosa.

Tú, que dignamente igualas

cualquier majestad y pompa, 265

porque es bien que los Meneses

pocos iguales conozcan,

cortaste la tierna vida

con tu mano rigurosa

al primogénito ilustre 270

que padres y hermanas lloran.

Accidental fue el suceso,

no quiero en él parte agora:

llegó tu espada primero,

fue tu suerte venturosa. 275

Cumpliste un breve destierro,

que blanda misericordia

vive en los pechos hidalgos

y fácilmente perdonan.

Los nobles son como niños, 280

que fácil se desenojan,

si las injurias y agravios

a la nobleza no tocan.

Agravios sobre la vida

heridas son peligrosas; 285

mas sólo incurables son

las que caen sobre la honra.

Al fin, las heridas suyas

tienen salud, aunque poca;

que al alma incita el agravio 290

y al agravio la memoria.

Pues si este viejo no imita

a la africana leona

ni a la tigre remendada

en la venganza que toma, 295

¿cómo tú, tigre, león,

rinoceronte, áspid, onza,

no corriges y no enfrenas

tus inclinaciones locas?

Busca el bien, huye el mal, que es la edad corta, 300

y hay muerte y hay infierno, hay Dios y gloria.

Si con lascivos deseos

de Lisarda te aficionas,

y en ella pones los ojos,

la pasada injuria doblas. 305

A un agravio habrá piedad;

pero a más, está dudosa;

que aun a Dios muchas ofensas

rompe el amor si se enoja.

Teme siempre el ofensor 310

si el agravio le perdonan,

que su justicia da voces

y el rigor de Dios invoca.

Refrena, pues, tu apetito,

porque es bestia maliciosa 315

y caballo que no para

si no le enfrenan la boca.

Si aspiras a casamiento,

pretendan tus ojos otra,

porque no habrá paz segura 320

si resulta de discordia.

De largas enemistades

vienen paces, pero cortas,

porque es pasar de odio a amor

jornada dificultosa. 325

Quien reconcilia enemigos

madera podrida dora

y al temple pinturas hace

que fácilmente se borran.

Busca otros medios suaves 330

si pretendes paz dichosa,

y sobre basas de agravios

colunas de amor no pongas.

Busca el bien, huye el mal, que es la edad corta,

y hay muerte y hay infierno, hay Dios y gloria. 335

DON DIEGO

Predicador en desierto,

hora es ya que te recojas.

DON GIL

Quien hace mal, aborrece

la luz y busca la sombra.

Corno la noche ha venido 340

a tu gusto, tenebrosa,

quieres que solo, te deje.

Líbrete Dios de tus obras,

Él corrija tus intentos,

Él te inspire, y te disponga, 345

y Él no te suelte jamás

de su mano poderosa.

(Vase.)

DON DIEGO

Dichoso tú, que no sabes

de pasiones amorosas;

no conoces disfavores, 350

desdén y celos ignoras.

Y desdichado también,

pues los regalos no gozas

del amor que en nuestros ojos

tiende su red cautelosa. 355

(Entra DOMINGO con la escala.)
 
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