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Oscar Portela
Luisa Mercedes Levinson o las Potencias del Mito
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A Ricardo Mosquera Eastman
(El único Gualterio Mendiburu
y de las Casas que conocí)
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EL MITO Y EL LOGOS
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En su obra tardía "¿Qué significa pensar"?, dice Martín Heidegger: "En manera alguna es verdad lo que opina la historia de la filosofía común y corriente, que mito y logos entran en oposición por culpa de la filosofía como tal: antes bien son precisamente los primeros pensadores de los griegos (Parmenides, frag. 8) quienes usan mitos y logos con un mismo significado. Mitos y logos se separan y oponen recién allí donde ni el mito ni el logos pueden mantenerse en su ser primigenio".

Pero que significa logos y por lo tanto mito allí donde ambos mientan lo mismo? Heidegger lo aclara fundamentalmente en la "Introducción a la metafísica". Dice allí, "es la reunión constante, la totalidad reunida y en sí estante del ente, es decir el ser". Más abajo indica: "el ser entendido como Logos, es reunión originaria y no amontonamiento y mezcla..." y concluye en otro lugar: "La reunión jamás es confusión. Lo que atiende a la separación y oposición se mantiene dentro de una correspondencia" ... "No disuelve lo así nominado en una vacía falta de contrastes, sino que los conserva en el supremo rigor de su tensión, a partir de la conciliación de lo que aspira a oponerse". ¿Pero
qué es lo que desde siempre se opone en la unidad originaria donde logos y mito dicen lo mismo? En su obra preliminar. "El origen de la obra de arte", Heidegger explica la superior unidad y correspondencia en la que verdad y belleza dicen lo mismo: "La verdad es la verdad del ser. La belleza no ocurre al lado de esta verdad. Cuando la verdad se pone en la obra se manifiesta. El manifestarse es, como este ser de la verdad en la obra y como obra, la belleza".

De ahí que Rilke dijera: "porqué la belleza no es sino el nacimiento de lo terrible: un algo que nosotros podemos admirar y soportar tan solo en la medida en que adviene, desdeñoso, a existir sin destruirnos". Terrible es por cierto la lucha en que se alumbra la medida. De ahí que Heidegger recalque la diferencia entre el concepto moderno de belleza aquel con el cual los griegos pensaron originariamente la palabra verdad: en "¿Qué es metafísica?" Heidegger dice: "Lo que los griegos pensaban con la palabra belleza" es la acción de refrenar": y luego: "La reunión de lo que en forma suprema aspira a oponerse, es lucha, entendida como el mencionado ponerse - uno - fuera - del otro".

Pero en esencia, ¿qué es aquello que en la lucha por alumbrar la medida (esto es: el ser que esencia en forma de verdad, belleza y logos) se contrapone? En la citada obra sobre "El origen de la obra de arte", Heidegger explica: "La verdad existe solo como la lucha entre alumbramiento y ocultamiento, en la interacción, de mundo y tierra". Y en una exégesis sin parangón en el pensamiento contemporáneo continúa: "El mundo naciente saca a luz y lo aún sin medida y así la oculta necesidad de la medida y la decisión. Pero al abrirse el mundo surge la tierra que se muestra como la portadora de todo, albergada en su ley y siempre hermética" ... "La lucha no es ningún corte como sería el abrir violentamente un mero abismo, sino que es la íntima pertenencia mutua de los luchadores" ... Este corte no deja que los contrarios se destruyan mutuamente, sino que da a la contraposición de medida y límite un solo perfil" ... "La verdad sólo se instala como lucha en un ente que se produce, de modo que abre la lucha en ese ente, es decir, desgarrándolo" ... "La desgarradura debe retraerse en la pesantéz de la piedra, en la muda dureza de la madera, en el oscuro ardor de los colores".

Al recoger la tierra en su seno la desgarradura, este se restablece en lo
abierto, de modo de surgir como lo que se resguarda y autooculta en lo patente" ... "La desgarradura conformada en la unión del resplandor de la verdad". Asterio y Teseo, Apolo y Dionisios, son los contrarios que coexistiendo hacen la unidad de la desgarradura de la que previene el hombre. Esta desgarradura de la que proviene el hombre. Esta desgarradura de los contrarios puede ser pensada también como la desgarradura del "doble".

El doble es aquello que perdimos en la lucha, pero que nos constituye como la oscura proveniencia del origen. La batalla del hombre con su doble. Así piensa Luisa Mercedes Levinson el drama de la lucha entre mundo y tierra ocultamiento y develación, entre abismo y cumbre. El drama es también el de la lucha entre ética como deber ser y ëthos", como la residencia del hombre en el desgarrón del que surge. Del imposible anhelo de esta unión nace la historia trágica del hombre.

Museo de la Artesanía: Homenaje a Luisa Mercedes Levinson organizado por Oscar Portela. De izquierda a derecha Oscar Portela, Luisa Mercedes Levinson, el ensayista y critico, catedrático Delfin Leocadio Garaza (tambien fallecido), y la pintora Mildred Burton,1985.
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