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De nuevo Blanchot. Imposible librarse de su poderoso hechizo. El no expone
ni se expone en su pensamiento. O lo peor - el pensamiento del afuera - no
puede ser refutado por la extrema exposición a esa zona neutra en la cual
ninguna afirmación ni negación son ya posibles, o lo posible mismo se pone
en cuestión. Y en movimiento. Y desde éste lugar - en éste afuera -, solo
pensar lo imposible resulta una aventura liberadora o posible. De nuevo
Blanchot y con él aquellos nombres que querríamos prohibirnos, en una
amalgama espuria, en un vertiginoso carnaval de máscaras: Nietzsche,
Levinas, Javés, Heidegger, Klossowsky. Exponerse - exponer - es haber
atravesado ya un limite. El limite que linda con lo ilimitado, con lo que no
se deja limitar y por ello pensar. Pensar es eso, si, propiación,
expropiación, cartografía, cartas de navegación y de viajes, - y por
supuesto "errancia" y " deriva". Blanchot aquí en Corrientes, en éstos
llanurales de un subtrópico que aún no se ha expuesto, que ha sido apenas
entrevisto, en un país babilónico (una nueva Ûr) de un continente
perdido?.
Guardémonos de las zagas. Es posible que aquí no haya nada que
descubrir ni haya zagas, sino apenas un ras que no da respiro. "Interrogo ésta afirmación que no puede despreciarse ni tratarse a la ligera: "La ética
de la rebeldía se opone tanto al discurso clásico del Bien Supremo, como a
la pretensión moral o inmoral, porque construye, protege, reserva un sitio
vacío, dejando llegar a nosotros otra historia": Guy Lardreau, Christian
Jambert -.
Primera observación: la rebeldía, sí, como exigencia del tournant (khere viraje) en que cambia el tiempo, lo extremo de la paciencia
estando en relación con el extremo de la responsabilidad. (subrayamos
nosotros). La rebelión tan solo reintroduce la guerra, vale decir, la lucha
por el dominio y la dominación" ... Y entonces cabe preguntarse que pasaría
con la otra historia, si se caracteriza por no ser una historia, ni en el
sentido de Historie, ni en el sentido de Geschiste (que implica la idea de
reunión), y también porque en ella nada se presencia, que no la mide ni la
pauta acontecimiento o advenimiento alguno, que siendo ajena a la sucesión
siempre lineal, incluso cuando ésta se vuelve enmarañada, tan zigzagueante
como dialéctica, ella es despliegue de una pluralidad que no es la del mundo
o del numero: historia en demasía, historia "secreta", separada, que supone
el fin de la historia visible, cuando prescinde de toda idea de principio y
fin: siempre en relación con un desconocido que exige la utopía del
conocerlo todo, porque la rebasa - desconocido que no se liga a lo irracional
por encima de la razón" quizá retorno a otro sentido en el quehacer
laborioso de la "designificación". La otra historia sería una historia
fingida, la cual no quiere decir puramente nada, sino que exige siempre el
vacío de un no-lugar, una falta en que falta a si misma : increíble porque
está en falta respecto de toda creencia".
América, Argentina (el Dios plateresco, anterior al logos griego pero
griego al fin. Corrientes) un no - lugar -, un no a lugar. Aquí no ha
sucedido nada. Hegel quiso regalarnos esa facilidad de no entrar a los
archivos de la historia, de la memoria, es decir, del logos. Pero soñamos
con ser descubiertos, con la utopía de sabernos a nosotros mismos, aún desde
los márgenes de una otredad, que no puede sino soñarse desde el horizonte
trascendental de una ismidad, replegada infinitamente sobre si misma,
sobre su propia pesadilla. Despertar de la historia, salir de los manuales
de la historia, es éste el verdadero viraje, el naufragio en un si mismos
tan laberíntico, como ésta naturaleza que tiranizó a Lope de Aguirre hasta
convertirlo en un guiñapo. La bolsa de valores no es sino el sueño de la
historia absoluta, la presencia de lo presente, consumándose en la parusía
del ente expuesto a la luz de la verdad de la técnica. El barco que alucinó
Aguirre en la visión de Herzog, posado como un ave sobre los enormes arboles
de la selva Americana? Invertir el sentido de la historia, ni hacia adelante
ni hacia atrás, sino en aquel de la Engadina donde el instante imprime al
devenir el carácter de ser, como quería el lazquenete Nietzsche. Nuestro
secreto, diría Blanchot - otra vez el fastidioso - consiste "en dejar
entender que el secreto es secreto tan solo allí donde falta todo secreto o
apariencia de secreto". Nosotros secretos sin secretos, secretados. No hay
saga aquí, nada que esperar ni descubrir, sino la ética de una ardiente
paciencia. Ningún mesianismo ni utopía pueden harcernos despertar de la
horrible pesadilla de la historia, porque nadie nos espera, porque todo esta
ya aquí, porque la espera no es sino el diferimiento de lo que no cesa de
venir a nosotros, desde lo que nunca se dejará pensar, ultimar, por ningún
calculo o operatividad del lenguaje.
Y porque decir, "me sangra la poesía
por la boca" - Francisco Madariaga -, no es verdadero ni falso (basta de
performer o denotativos) sino solo el coloquio infinito del deseo del
lenguaje consigo mismo. Y despertar de la historia, no es sino abrirse paso
hacia otro sueño, no más verdadero, sino apenas más secreto, que el de los
archivos de ADN o de Bancos de Datos de la Historia, como apelación o
despliegue de algún espíritu absoluto. Aquí todavía la historia es un
fragmento de lo no dicho, de lo no pensado, de lo no operado, y en este
registro o ésta falla, reside aquel secreto indescifrable en el cual radica
nuestra fuerza, nuestra inabordabilidad, nuestro rastro no perceptible por
ninguna tomografía computada.
Nosotros todavía no fuimos descubiertos - éste
es nuestro no pensado - y nos ignoramos a nosotros mismos, pero en la medida
en que el logos europeo pueda pensarse a si mismo, en la perspectiva de
Blanchot, podremos también nosotros volver a descubrirnos, a partir de los
márgenes de la filosofía, y descubrir que el más largo invierno no ha venido
para quedarse (Heidegger ). El todo ha suprimido - realizándose - la historia.
Pues para nosotros, resignificados, esta no ha transcurrido aún. Así pues,
acaso podríamos pensar que la historia secreta, fingida - el letargo del
topo -, está por entrar de otro modo, de otra manera, en el decir y hacer el
mundo, que no terminaba en el paraíso de Indias como una Consagración de la
Primavera, sino como la posibilidades de otro logos, que mantenga lo Uno
infinitamente por encima de si Mismo.
* La palabra resignificados, en la traducción de Pierre de la Place, ha sido
expresamente subrayada por nosotros -.
* Este texto rinde homenaje a " La Escritura del Desastre " y los más
conocidos textos de Maurice Blanchot como "La Risa de los Dioses", "El
espacio literario", "El libro que vendrá", "Dialogo inconcluso", etc., pero
al mismo tiempo, constituye una reapropiación de cazador furtivo de aquellos
pensadores aquí citados y otros que constituyen la cima del pensamiento
Europeo de la khere o de la crisis del pensamiento negativo, en la apropiada
terminología de Máximo Cacciari.
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