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Oscar Portela
Em carne viva/En carne viva
Em carne viva
Tradución Vera Luz Laporta
“Tanto penar para depois se morrer”
Miguel Hernández
                                                                            
Conheceis vós as grandes ardências
das vastas planícies
quando o fogo que purifica
se propaga para tornar cinza
as antigas pastagens e assim deixar
crescer o verde por baixo da cega
luz da canícula? Conheceis  vós
o coração atormentado presa
dos incêndios do amor? O coração
que sangra nas noites de insônia abandonado à
intempérie da ira do Deus da paixão?

Trêmula, trêmula, vibra
a pergunta para vós que sabeis
da neve e do cárcere da neve.
Do passo dos anos e do abandono
Do saber extinguir-se nos braços de uma
paixão inútil. Sim, vós sabeis.

Ah, vós, as grandes planícies
Onde o amor corria até
noturnos astros para encher de luz
o coração das obscuridades!

Em carne viva o coração
agora apenas esperamos
Música das grandes esferas
e solitários sabemos que o gozo
é o minuto efêmero e que o céu
Jamais se funde com o mar.

Ah, vós frágeis em vossa
Ousadia de ser a luz
Castigada pelas mãos do homem.

Deixai crescer as ervas novamente
Em vossos corações.
Que não importem a penúria
do tempo. Os duelos nem a morte.
A velhice e o exílio.

Nós não passamos.
É o amor que passa. E é sua
Sombra que ruge por trás de outros verões.


Oscar Portela
Corrientes. Argentina . 16 de abril de 2007

Abel e Edna
Minhas testemunhas.
Aclaración al poema “En carne Viva” nombre de una canción popular de Rafael Martos. Este poema no está dedicado a ninguno de los amigos que rescataron fraternalmente mi obra ensayística y poética para una posteridad que será siempre diferida. Pero quiero rendir homenaje a mis amigos de La Red en las figuras de Pedro Martínez, del equipo de la Lupe (Milagro y Ugo), de Estela Guedes, Emilia, de Ketty Lis, Vera Luz Laporta, de Pepe Alborés,de Jaime Serey, de Patrick Cyntas y tantos otros estos años en los que me han concedido una vida epilogada.
“Tanto penar para morirse uno”
Miguel Hernández
¿Conocéis  vosotros las grandes ardentías
de las vastas llanuras
cuando el fuego que purifica
se propaga para volver ceniza
las antiguas pasturas y así dejar
crecer lo verde bajo la ciega
luz de la canícula? ¿Conocéis vosotros
el corazón atormentado presa
de los incendios del amor? ¿El corazón
que sangra en las noches
de insomnio abandonado a la
intemperie de la ira del Dios de la
pasión?

Trémula, trémula, vibra
la pregunta para vosotros que sabéis
de la nieve y de la cárcel de la nieve.
Del paso de los años y la incuria
de saber extinguirse en brazos de una
pasión inútil. Si, vosotros sabéis.

¡Ah, vosotros, los grandes llanurales
donde el amor corría hacia
nocturnos astros para llenar de luz
el corazón de las tinieblas!.

En carne viva el corazón
ahora solamente esperamos.
Música de las grandes esferas
Y solitarios sabemos que el goce
Es el minuto efímero y que el cielo
Jamás se funde con la mar.

Ah, vosotros frágiles en vuestra
Osadía de ser la luz
Castigada por las manos del hombre.

Dejar crecer las hierbas nuevamente
En vuestros corazones.
Que no importen la penuria
del tiempo. Los duelos ni la muerte.
La vejes y el exilio.

Nosotros no pasamos.
Es el amor quien pasa. Y es su
Sombra quien huye en pos de otros veranos.

Oscar Portela
Corrientes. Argentina
16 de abril del 2007
Abel y Edna
Mis testigos.
 

 

 

 


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