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REINHARD HUAMÁN MORI
LUNA CALIENTE:
una mirada bajtiniana del análisis
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2. Análisis bajtiniano del protagonista

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La novela Luna caliente no evidencia grandes progresos estructurales. Es una novela que apela a la sencillez del lenguaje, utiliza un discurso estándar, coloquial, de frases cortas, sin ningún tipo de pompa o experimentalismo lingüístico. Igualmente la historia se articula por medio de los ojos del narrador omnisciente. Este narrador está fuera de la diégesis, y no interviene en ninguno de los sucesos que le ocurren al protagonista, por lo que es un narrador heterodiegético. A lo largo del relato se aprecia que tiene la facultad de adentrarse a los pensamientos y sentimientos de los diversos personajes, sobre todo en Ramiro, por lo que su focalización es interna fija. La representación temporal es lineal sin saltos regresivos ni progresivos, es decir, no existen analepsis ni prolepsis.

La conciencia del personaje se distancia de la del narrador que permanece objetivo a lo largo del relato. Este personaje, Ramiro, es polifónico, debido a que mantiene un juicio de valor ético y moral haciéndolo ver como un sujeto con sus propias contradicciones, ya que es la hispostasión del autor. Es decir, siguiendo a Bajtín con su principio de alteridad, el autor es un Yo mientras que el héroe es otro , pues en la obra se reproduce en el protagonista lo que está en la conciencia del autor, pero de otra manera. Tanto el autor como el héroe poseen autoconciencia, que es un acto de interrogación consigo mismo. Poseen aspectos éticos y cognoscitivos que aparecen a partir de una toma de posición volitiva y emotiva y manifiesta al Ser. Los actos ético-cognoscitivos generan valores, que es consecuencia de lo emotivo-volitivo. El acto de la autoconciencia deriva de la interacción, por tal motivo es infinito. La autoconciencia se expresa en el plano del héroe como una hipóstasis, pero es en el plano textual que tiene conclusión, ya que la autoconciencia en el horizonte ideológico se muestra infinito. Este acto implica un momento en la vida del hombre, pero es solamente en la obra donde se va a concretar. Lo emotivo-volitivo es una especie de energía la cual se hipostasia desde el autor hacia la obra, además se incluyen los momentos en que el autor asume una autoconciencia, lo que otorga un impulso pero en un nivel estético-formal.

De similar manera, dentro del mundo textual se producen relaciones dialógicas entre el héroe y los demás personajes. Es dentro de aquel entorno en donde se manifiesta la autoconciencia de los personajes. El contexto del héroe es estético y formal, en el cual no se generan valores, sino que se los representa en el interior de un circuito cerrado, total.

Resulta importante establecer el vínculo de Ramiro con el de Araceli, pues a lo largo de la novela su autoconciencia va adquiriendo nuevos valores debido a la constante interacción con la antagonista. Me permito citar la teoría de la refracción bajtiniana:

"Yo no miro al mundo con mis propios ojos y desde mi interior, sino que yo me miro a mí mismo con los ojos del mundo; estoy poseído por el otro. No existe aquí una integración ingenua entre lo extrínseco y lo intrínseco. Espiar su propia imagen in absentia. La ingenuidad de la fusión de mí mismo y del otro en el espejo."

En Luna caliente, Mempo Giardinelli recrea al héroe como un personaje cuya vida ha transcurrido en un nivel estable anímicamente, un hombre de perspectiva un tanto abierta debido a la residencia por años en otra cultura; divorciado y que goza de cierta reputación en su provincia. En pocas palabras, un individuo con una vida semejante a la de los seres promedio. Eso puede observarse en el primer diálogo de Ramiro con el matrimonio Tennembaum. Sin embargo, la historia inicia desde el momento en que el héroe empieza a sentir cierta provocación por parte de Araceli:

"Las mujeres representan el sentido común que nos falta a los hombres, se confesó."  

"Porque, quizá, lo que nos diferencia no es sólo la tenencia de un miembro unos y de vaginas otras; lo que nos diferencia es la imposibilidad de aceptar y reconocer la diferencia. He ahí lo que rechazamos en el otro sexo."

El arranque brutal que lleva a Ramiro a violar a Araceli le condujo también a asesinarla. Por tal motivo la personalidad anterior se ve ligada a una nueva, contraria a ella, malvada, animal, irracional y demencial. A lo largo de los actos que realice el protagonista ambas conciencias van a dialogar, interactuar hasta que predomine una de ellas y dirija la conducta de Ramiro:

"Primero fue De Quincey, se dijo, y luego Dostoievsky, los que señalaron que los humanos, en alarde de cinismo y de ociosidad, gozamos con el crimen. En algún lugar nuestro disfrutamos, admiramos, el horror de un asesinato. Podemos condenarlo, después, y seremos jueces implacables, pero en un primer momento el crimen nos deslumbra, nos impacta hasta la admiración."  

"No, por más que quisiera ignorar su situación, esas evocaciones no eran eficaces. Esas eran las manos de un asesino; el asesino era él."  

En la primera cita se apoya en la cultura, en el pensamiento de personalidades ilustrativas de Occidente, en la cual reafirma su nuevo status de asesino. Explica con ello la fascinación que le produjo algo enteramente novedoso para él y cómo lo deslumbró.

"Profirió unas palabrotas cuando ella, en su excitación le mordió el sexo, y entonces la agarró de la cabellera y la alzó, poniéndola a la altura de su cara y empezó a besarla, sintiéndose furioso y desbordado, reconociendo otra vez a la bestia en que se había convertido y se recostó un poco en el asiento y montó a la muchacha, enhorquetada sobre él, arrancándole de un tirón el calzoncito."

  "Y apretó con toda su alma, mientras se decía que otra vez estaba loco, loco porque estaba atrapado, porque se había arruinado la vida, porque de todos modos era un asesino. Y apretó más porque la odiaba, porque no podía dejar de poseerla cada vez que ella quería, y así, lo sabía, sería toda la vida, y porque tenía miedo, pánico, y ya nada le importaba en ese momento. Y mientras pensaba y apretaba se largó a llorar."

La autoconciencia de Ramiro dialogiza con la de Araceli, y en ese interactuar se reproduce el conjunto de valores de la autoconciencia del autor, pero de modo diferente. Es posible apreciar cómo va perdiendo la cordura y se animaliza hasta convertirse en una bestia homicida. Araceli constituye el puente entre la conciencia buena y mala de Ramiro. Ambas interactúan constantemente predominando la oscura. La posición ideológica del protagonista no depende de la autoconciencia del autor, sino que muestra la visión propia del personaje, es independiente. Es esta propia idea la que Ramiro descubre al verse en el espejo, en una habitación de un hotel paraguayo, hacia donde había escapado:

"Lo importante era esperar. Si hasta el miedo lo había perdido. Lo veía en ese espejo, frente a la cama, que le devolvía su propia imagen descamisada, semidesnuda, con ese lamparón en el cuello que le recordaba la pasión de Araceli, su mordisco, su succión."  

"Pensó en bajar, salir a dar una vuelta, comer algo. Pero no se atrevía. Entonces, caminó por la habitación. Algo le decía que acaso podía escapar y que era un estúpido si no lo intentaba. No, tonterías. O que todo podía complicarse aún más. ¿Más?, le preguntó al Ramiro que le devolvía el espejo. Sí, más, pareció decir el otro."

 
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Bibliografía
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BAJTÍN, Mijail; Hacia una conciencia del personaje: los borradores de Bajtín . Barcelona. Paidos. 1995.

El método formal en los estudios literarios . Madrid. Alianza editorial. 1994.

Estética de la creación verbal . México D. F. Siglo XXI editores. 1998.

Problemas de la poética de Dostoievsky . Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A.1993.

BARTHES, Roland: S/Z . Madrid, Siglo XXI editores, 1980.

CULLER, Jonathan: La poética estructuralista . Barcelona, Anagrama, 1978.

GENETTE, Gerard: Figuras III . Barcelona, Editorial Lumen, 1989.

GIARDINELLI, Mempo. "La novela policial y detectivesca en América Latina: coincidencia, divergencias e influencias de esta literatura norteamericana del siglo veinte con la literatura latinoamericana". En: Los novelistas como críticos. Norma Klahn y Wilfrido Corral (Compiladores).México: Ediciones del Norte y Fondo de Cultura Económica, 1991.

Luna caliente . Barcelona. Editorial Bruguera S.A. 1986.

 

 

 


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