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III
Ritual
Permitirle arroparme con el ósculo
concluso de unas longas brunas entrepiernas.
Sin importar siquiera que en el horizonte
ardan en hogueras los vestigios de un combate
que naufraga por su flanco oriente:
Consentir el sacrificio y entregármele de vientre.
Vencido, como lo hacen las aguas cuando
abandonan sus hogares enterrados sobre
la vertiente golda de los ríos.
En actitud siempre de ofrenda. Sin resistencia ante
la arremetida ilícita de algún mordisco que
se extravía en los océanos de unas pélvicas Bermudas.
A la deriva de su suerte:
Y en sus atavíos, la concisión precisa de los
astros. Celebrar la coincidencia erógena con
los planetas entre la tersura de su lengua.
El culto que se hinca favorecido por el regocijo:
un sol naciente que se entrega de piernas
ante la premura del brote primero de luz:
Animal nocturno, superstición de Hembra!
ENTRE TU CUERPO, SOBRE tus pechos,
en un rincón muy oscuro está
escondido hoy mi sexo. Está buscando, auscultándote,
porque toda aquella necesidad se erige esbelta
al sentir tus muslos, tus aberturas,
toda tu carne y tus sentidos.
Entera!
Toda tu sangre, tus gemidos, los suspiros
y tu carne.
Y tenerte cerca, acariciarte. Percibir el
cosquilleo del plumero entre tus piernas,
recibiendo todo el sudor noctámbulo
de tus líquidos. Quiero embadurnarme
el glande con tus formas y protegerme
hoy del frío, muy adentro en ti escondido:
perfumarme con el néctar fresco
de tu bajo vientre.
SÓLO DESPUÉS DE ALUMBRAR EL NACIMIENTO de
una estrella tras las sedas matinales de las sábanas:
Su condición de ausente.
De haber sido quien pernocta en el regazo de una
orquídea cuando el rocío se entremezcla con el
vaho en los cristales de la estancia:
De serlo a despojado!
O solamente luego de irrigar los retoños en
tus ingles quejumbrosas; de proclamar mi reino
y coronarme dueño de tus campos tórridos australes.
Su extravío.
Orfandad!
Y todo, todo por creer que el amor todavía existe!
Mañana, únicamente el onanismo y el consuelo en el
alguna vez habrá de regresar.
Marina
He conocido valles, mares
y manglares, y la vida misma; y a
pesar de todo no he
de olvidarme aún de
tu oceánica vagina.
De aquella baba, tan viscosa,
agridulce y humectante.
Y es así, tan agreste
tan del campo; floreciente y subacuática.
En realidad, para mí el
mundo y la vida sólo empiezan
en aquellos párpados ojivales,
tan versátiles; nuclearmente
estratégicos y minerales.
No como los otros de
testosterona acaramelados,
los de andares cansinos o
de púberes detalles.
Tampoco aquellos de estrechos espantos
o sus radioactivas regiones despeinadas.
Y al apreciar tu sexo,
omnipresente en cada uno de
mis marítimos viajes,
debo reconocer, y con humillación,
que el consuelo se deteriora con cualquier
orgasmo que desvirtúe tu hoy obeso recuerdo.
Mares...
pues los he todos conocido,
mas ninguno tan salado como el tuyo.
IV
Evolución
Donde dispongan su fulgor el Oráculo y la Estrella,
agazapado resolverá el simio no más temor sino las armas!.
Arremeterá con furia hacia los montes consagrados;
verterá el resentimiento incrustando la mandíbula
en la hembra dominada.
Y en donde se ordenan las Constelaciones y su enigma de sahumerio:
insurrecta la cerviz contra el firmamento
sosteniendo el rabo cercenado.
Punidad al simio de camisa y corbata proletario!
Censura la osadía y el andar sobre sus dos patas!
Crimen la palabra y el pulgar con que desata las amarras!
Allí, entonces, donde descanse el Cosmos el misterio y
lo divino:
la rebeldía la morisqueta y el mancillar nelnombre!
Larvae
Cosechas entre los campos
el germen del Insecto, sin aún
adivinar que es tu cuerpo el orfebre
de sus sueños.
Al Insecto, al Insecto alimentarás
provocando su elocuencia.
A Insecto regresarás sin saber
que es tu miedo quien desata
su indigencia.
Mas serán los campos quienes
juzguen tu propio
devenir. Será tuyo el cuerpo
sembrado en los yermos arenales para
justificar lo que Él determine su penitencia.
Sin embargo, habrás todavía de
ignorarlo.
Y sepultado, únicamente te quedará
comprender que el silencio,
aquel momento en que tu Forma se
apertura entre las sombras,
cobijará el instante en que
has de sentir sus pisadas en
busca de refugio.
La descomposición es el óvulo omnipurgante de toda culpa.
La sombra
En el intenso gris de una densa niebla
gobierna podrida y austera
una sombra que sin más languidece,
y en rededor otras muchas que en nada se le parecen.
Y es que esta opaca silueta enjuta,
despierta de la extensa siesta al
Amo del sueño eterno, ante
quien ofendida confiésale vulgar tormento:
Sombra soy, Señor, que languidece y muere.
Oscura estoy porque mi debilidad se
robustece. Ya que verdad es lo que mis cansados
ojos ven: Mientras más ligero sea a nosotros encogernos,
así más vulnerables e indefensos nos volvemos, y aquellas
máculas que ahora cubren mi piel, exijo
sean retiradas pues no soy yo quien las ha de merecer.
Y con esto dicho el llanto por su complicidad
nació, y del magro rostro de la sombra una
lágrima cayó. Mas ninguna de las sombras acompañantes
molestóse al menos en acongojarse.
¿Por qué razón aún vivo junto a estas miserables víboras
a mi lado, si nomás con decepciones a mí me
han enfermado?
Y al final de su canto, su alteza, Sombra, dejó
de lamentarse.
Mas ninguna de las sombras expectantes dignó
siquiera en llorarle.
COMO CUANDO UN AVE ESTIRA ACOMPASANDO el
pescuezo como si estuviese preparando las
extremidades hacia el vuelo, y su
diseño de rapiña conmemora su brutal condición;
así el hombre.
O la serpiente. Curvando la osamenta
y filudas las escamas vierte de sus fauces
los secretos en los cuerpos brunos entregados.
Victoria del saurio mutilado!
Así el hombre.
En efecto, el hombre. Dícese del espécimen aquel
despojado de la necesidad de supervivencia
en pantalones de vestir.
La semilla
Está presente escondido en el azul de los suicidas.
El mal no vive entre penumbras ni es alimento
en el retrete. Tampoco es el sonido que
te lleva a una nauseabunda muerte. El
mal está en los tersos labios de la madre, en la
inocencia del culpable
o en la lógica del demente.
E S C U C H A:
......................el mal no nace hambriento de la oscuridad
......................ni es la victoria eterna sobre el bien;
......................el mal no bebe de la sangre derramada
......................ni frecuenta el dolor del ángel o
......................la carne de los indigentes.
El mal,
...........si existe, está en el fuego bajo el mar;
...........si respira, está en las plumas del erizo;
...........si palpita, se cobija con la sombra del vampiro.
Tampoco brilla ni refleja soledad en ojos
invidentes. Está presente no en el sueño en vida
pesadilla.
No descansa junto al difunto ni habita ebrio en
su adormecida tumba.
El mal no es lo que retorcido está en la mirada,
es solamente un mirar que se retuerce bajo la
lluvia ácida.
O B S E R V A:
..................el mal, si te das cuenta, no florece luminoso del engaño;
..................el mal, si estás atento, se descubre en todos tus rosados miembros;
..................y si así lo crees, el mal no se robustece del infierno.
Todo lo que conoces sobre el mal es mentira.
No es perversidad, dolencia, ni sufrimiento,
mucho menos la imagen ideada de un cabrío cuerpo.
¡Abre los ojos y que sea desde ahora para siempre!
El mal es la semilla del amor y el conforte de los muertos.
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