|
||
24 de junio de 1717 es la fecha que marca el inicio de la llamada masonería especulativa como evolución natural de la milenaria masonería operativa. Es la fecha en la que las cuatro logias de las que se conocía su existencia en Londres (San Pablo o Posada del Ganso, La Corona, Posada del Manzano y Taberna Al Romano) se unen para constituir la Gran Logia Soberana. No será, sin embargo, hasta 1723 cuando se redacte la que se considera como la Carta Magna de la Masonería o Constitución de Anderson. Al definirse la cadena administrativa se establece que las logias particulares responderían a las capitulares; éstas, a su vez, estarían bajo la jurisdicción de las Grandes Logias Provinciales que se regirían por los Grandes Orientes. La Constitución de Anderson es muy específica en lo que se refiere a las preferencias políticas y religiosas de sus iniciados. Al que examine la Constitución le sería imposible encontrar su relación con el liberalismo político. Más bien se encontraría con un artículo que más tarde "sería reproducido en otros muchos reglamentos internos de logias españolas y de otras partes del mundo" (J. A. Ayala: "Masonería y política "). En ese artículo segundo se establece que:
La presencia de este precepto en la Carta Magna de 1723 no debe extrañarnos. Aunque a finales del siglo XVII la "Fraternity of Freemasons" Sin embargo, la documentación depositada en el Archivo de la Gran Logia empieza en 1887 ya que hasta 1886 Puerto Rico era considerada como provinciana y no soberana. (J. Curet: Revista Acacia). A este ya complejo cuadro hay que añadir que, según Sánchez Ferré, se implantó (hacia 1859) en Cuba y Puerto Rico una masonería de filiación norteamericana al tiempo que el doctor Vicente Antonio de Castro, luego de fracasar en su intento de imponer sus ideas independentistas en el Gran Oriente de Colón, se separa y funda el Gran Oriente de Cuba y las Antillas de tendencia revolucionaria a la que estarían afiliados Carlos Manuel de Céspedes y muchos de sus compañeros. (Sánchez Ferré: "Masonería y colonialismo"; Herminio Portell Vilá: Céspedes, el padre de la Patria; Luis Navarro García: La Independencia de Cuba). Se va viendo, entonces, que cada vez que se pretendió radicalizar el ideario masónico, no pudo hacerse dentro de las logias ya constituidas. La pugna por los derechos de territorialidad sobre las colonias antillanas es uno de los temas que se discutió en el llamado Convento de Lausana. En el léxico masónico "convento" designa "la asamblea anual de todos los diputados de una misma obediencia o federación de logias que aceptan una misma autoridad." (José A. Ferrer Benimeli: "Léxico masónico"). Había allí representación de organizaciones masónicas nacionales de Europa y las Américas con el propósito de federarse. En este Congreso internacional, señala Sánchez Ferré, estuvo representado el Supremo Consejo de Colón, pero no así la masonería española. Se estableció que los derechos de territorialidad sobre Cuba y Puerto Rico correspondían al Supremo Consejo de Colón y no a una obediencia española. Hay que tomar en cuenta, continúa Sánchez Ferré, que albergó a los adversarios de Cromwell, lo que dio por resultado una masonería hostil al poder establecido, con el triunfo de Guillermo de Orange se produjo un movimiento, al que perteneció Anderson, para convertir la francmasonería en una institución filantrópica, leal al soberano reinante (Serge Hutin: Le Societés Secrètes, 1952). No sólo son importantes estos datos en cuanto que nos obligan a aclarar, si es que así fuese, cuándo y en qué circunstancias comienza a radicalizarse el ideario masónico, sino que nos servirán de base para interpretar las llamadas pugnas y divergencias entre iniciados de las Antillas a lo largo del siglo XIX. Si logramos evidenciar alguna relación entre Betances y la masonería cubana antes de 1868 esta posible pluralidad de preceptos recogidos en las constituciones de las consideradas, en apariencia, como logias individuales, será un factor importante que debe ser considerado. Especialmente después de la Convención de Tirsan de la que surgen divididas en tres sectores: uno independentista, otro partidario de integrarse a los Estados Unidos y un tercero, que se inclinaba por mantenerse bajo la soberanía española con autonomía política (Sánchez Ferré: "Masonería y colonialismo"). Varios eventos podrían explicar una posible radicalización de este ideario andersoniano apolítico y que harían de la América el espacio de mayor arraigo para el transplante del pensamiento y estructura de la masonería. Según Ángel María de Lera en La masonería que vuelve, el caballero escosés, Andrés Miguel Ramsay, responsable de la proliferación de altos grados en el Rito Antiguo y Aceptado que se adopta en Francia, pronuncia en 1738 un discurso en la Gran Logia en el que defiende tres preceptos entre los masones: la república democrática, como sistema ideal de gobierno, el cosmopolitismo ideológico y el sentimiento patriótico como base para "la formación de una nación espiritual y de un pueblo nuevo." (Ángel María de Lera: La masonería que vuelve. ) Aparentemente el discurso de Ramsay causaría un cisma entre los miembros de la logia que en 1773 se dividirían en dos grupos: la Gran Logia Nacional y el Gran Oriente de Francia. Será esta separación la que encamine a la masonería francesa hacia la participación en la definición del ideario de movimientos de alcance mundial. Enviar tropas en contra de la aristocracia inglesa fue una petición de Benjamín Franklin (Gran Maestro de la logia de Filadelfia -fundada en 1731-), mientras que en Francia se harían notar en la reforma de las leyes penales y la supresión de la tortura. Damos por conocida la importancia que tendría este ideario en el desarrollo ideológico que culmina en la Revolución de 1789 y los principios que sirven de base para la "Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano". Podemos ahora ubicar el problema de la aparente radicalización y proliferación de organizaciones de estructura masónica en Hispanoamérica y las Antillas. En 1797, con su taller principal en la Casa de Grafton Square en Londres, Francisco de Miranda funda la llamada Gran Logia Reunión Americana que tendrá filiales en París, Madrid y Cádiz. (Ramón Martínez Zaldúa: ¿Qué es la masonería; Historia de la Masonería en Hispanoamérica). Esta cadena de llamadas logias sería el principal instrumento de propaganda de que se sirvió Miranda para promover e internacionalizar el movimiento de independencia de América del Sur, especialmente desde la "Sociedad Lautaro" o "Caballeros racionales" de Cádiz. A ellas acudirían, para ser iniciados, varios de los líderes del movimiento de emancipación: Bolívar (ya fuese en Cádiz hacia 1804 o en la logia Londres #5 en 1806), Bernardo O'Higgins y José de San Martín, iniciado este último en la Logia Integridad y quien alcanza el grado de Maestro en la logia Independencia. De esta base surgirán muchas de las sociedades secretas que se fundarían en América del Sur y que servirían de resguardo y propulsores del movimiento revolucionario: Protectores de la Virtud #1 y Orden y Libertad #2 en Venezuela; Logia Lautaro en Chile, Buenos Aires y Perú y la Sociedad de los Siete. Jules Mancini en su libro sobre Bolívar reproduce el juramento de la Gran Logia Americana según documento de 1804:
Las diferencias con la Constitución de Anderson son evidentes. De otra parte, es también evidente que este sistema llamado masónico en América no sólo sirvió de instrumento que resguardaba la secretividad del movimiento mientras fuese necesario sino que se utilizaría como vehículo de propaganda y popularización. Los documentos más antiguos de los que tengo conocimiento que evidencien la adopción en las Antillas de la masonería como ideario e instrumento para la independencia, corresponden al período que Rebold llamó "su época más brillante" de acuerdo a su Histoire genérale de la Francmaçonerie (1851). Quiero referirme especialmente a uno, citado por Eugen Lenhoff. Narra cómo el capitán de Caballería Grasse Tilly, dueño de plantación en Santo Domingo bajo dominio francés, se dirige a Francia con una Carta Constitutiva del Consejo Supremo de Charleston, creado en 1801. La logia norteamericana a la que se refiere se no de una logia iniciática. De otra parte el Rito franco-escocés de perfección era prototipo de la masonería templaria de Francia que juramentaba luchar contra los despotismos religiosos y políticos, simbolizados por la tiara papal y la corona real. (Félix Navarrete: La masonería en la historia y en las leyes de México). De allí, aparentemente, sería usado como modelo por José María Mateos para la fundación del Rito Nacional Mexicano, fundado en 1806 aunque dependiente de España hasta 1821. (F. Navarrete: Op. Cit.). Otras posibilidades de filiación para las logias antillanas eran en ese momento la logia Filadelfia, con la que Miranda ya había establecido contacto, y que tenía adscrito un comité que defendía el ideal de independencia para las Antillas, y la de Nueva Orleáns que protegía a una "Asociación Americana" con el propósito de "emancipar a Nueva España de toda dependencia de Europa" y crear un gobierno independiente aliado a Estados Unidos. La proliferación de organizaciones clandestinas de carácter o apariencia masónica en Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo corresponde al período del Trienio Liberal (1820-1823). "Soles y Rayos de Bolívar" fue constituida en Cuba en 1821 con el propósito declarado de establecer la República de Cubanacán. (Luis Navarro García: La Independencia de Cuba ; Philip Foner: Historia de Cuba y sus relaciones con E. E. U. U. ). En ella se adoptaron muchas políticas de inspiración masónica. Sus adeptos juraban sobre una espada o puñal morir por la independencia. Cada "hermano" era un "rayo" que se convertía en "Sol" cuando lograba reclutar a siete nuevos militantes. El juramento sobre espada o puñal podría tener un significado simbólico doble. Interpretado a partir de la posible influencia carbonaria sobre la Gran Logia de Francia (vigente desde 1820) se entendería como el odio a todas las monarquías. Desde una perspectiva tradicional hace referencia a la "espada flamígera" que entre los masones simbolizaba la creación por intermedio del verbo luminoso y la purificación del iniciado por las pruebas a que se había sometido. (Hutin: Les Societés Secrètes). La bandera adoptada --azul turquí con un sol con cara humana en el centro del que emanaban rayos azules, oro, rojos y amarillos-- es también de evidente simbología masónica. El sol había establecido en Carolina del Sur, simbólicamente en el grado 33 de latitud norte, y adoptó el Rito franco-escocés. En dicha carta no se hablaba de logia sino de trinchera; dirigida, no por un venerable sino por un Gran Capitán; auxiliado, no por vigilantes, sino por Caudillos. (Eugen Lenhoff: Masonería ante la historia, 1978). Se trata, entonces, del establecimiento de una logia militar y es expresión visible de la divinidad del que emanan la luz y la vida; y la cara, en ocasiones un ojo, refuerza ese significado. No parece que tampoco fuera casual que los colores coincidan con los que usualmente decoraban las logias. (Hutin: Op. cit. ). Después de "Soles y Rayos de Bolívar" se suceden varios grupos similares: "Cadena eléctrica, Cadena Triangular"; la "Junta Promotora de la Libertad Cubana", que aparece en México en 1825; "La Globa, orden Chimborrajana y Círculo de la esfera" (cuyos estatutos venían redactados en el desembarco de Francisco Agüero Velazco en 1826, quien había pertenecido a la Logia Natural de Puerto Príncipe) y "La Gran Logia del Águila Negra", organizada en México en 1829, y que además de en La Habana y Santiago llegan a establecerse en Trinidad y Puerto Príncipe. La estrecha relación con la masonería mexicana es importante y debe ser estudiada con más detenimiento en el futuro. La declaración actual de principios del Supremo Consejo del Rito Primitivo de México incluye preceptos como el derecho a la rebelión contra todas las tiranías políticas, el derecho de autodeterminación de los pueblos (condenando las guerras de agresión y conquista) y por ende, la imposibilidad de ser apolítica. Debemos destacar, aunque son más conocidas, la "Orden de la Estrella Solitaria", en Nueva Orleáns, y los movimientos "Joven América" y "Joven Cuba", de inspiración carbonaria, según el programa de la "Joven Italia" o la "Joven Europa" de Giuseppe Mazzini (1805-1872). Todas ellas se desarrollaron durante y después de iniciada la conspiración de Narciso López. Según Portel Vilá, la red de logias masónicas permitiría establecer los núcleos y contactos necesarios para el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes, director de la logia de Manzanillo, hecho verificable en la entrada de Céspedes en su diario el 9 de septiembre de 1872. (Portel Vilá: Céspedes, el padre de la Patria Cubana , 1931). |
||